Pues es verdad lo que decìa el escritor holandes Cees
Nooteboom: que te puedes enamorar de un pais (y que
este amor dura para siempre). Eliade dice en su
"Diario portugues " : de España me gusta todo, hasta
el olor a aceite quemado". Una declaracion
adolescente, algo asi como si un quinceañero le
confesaria a su amigo- "de ésta chica me gusta todo,
hasta su perfume". Pero Eliade, claro està, no era
ningun púber cuando se declaraba, ni el olor a aceite
quemado era (tampoco lo es) el perfume de España.
Eliade tenìa unos 35 años y habìa vivido hasta
entonces en Rumania, Italia, India, Inglaterra y
Portugal. La verdad es que Eliade y España se vieron
poco pero por parte del rumano fue un amor a primera
vista.
Hay una forma de amor que une a una persona con un
pais. Llamemosla noviazgo, sin preguntarnos si hay
alguna clase de vida sexual dentro de ésta relacion
(nos llevariamos alguna sorpresa, seguramente).
Eliade conocìa la historia y la cultura españolas. En
el "Diario portugues" se equipara , por la erudiciòn y
el espìritu universal, con el gran historiador
Menendez Pelayo. En su "Diario" nos cuenta con una
admiraciòn sin límites la historia de Abderrahman III
, el mas grande de los principes árabes que tuvo
Andalucia. En la "Prueba del laberinto" nos recomienda
que leamos a Unamuno, Ortega y d´Ors. No era celoso,
ni mucho menos: el amor hacìa un pais no genera esta
clase de fuerzas afectivas. Uno ama un pais junto con
todos los que tambien lo aman.
Cuenta Eliade en su "Diario" , ilustrando la idea que
tiene del "alma" española, que en la guerra civil el
gobierno de Madrid decide ejecutar a un epigramista,
Muñoz Seca, que se burlaba de todo el mundo, incluso
de los gobernantes. Mandan a los policìas para
arrestarlo: " Me podeis quitar todo lo que tengo, me
podeis quitar la libertad, pero hay una cosa que nunca
me lo vais a poder quitar: es el terror que he sentido
cuando habeis entrado por la puerta!", les dice Muñoz
Seca. El sentido del humor hasta en las situaciones-
límite sí es una caracteristica del "alma" española
(bien es cierto que no es exclusividad suya), que
Eliade amaba.
Y no es que Eliade fuera simplemente descubriendo
situaciones, olores, sonidos, imagenes, o hasta algo
del "alma" de España. En realidad iba descubriendose a
si mismo, como pasa en toda relaciòn afectiva
autentica. Basta mencionar su aventura("la inolvidable
noche") en Córdoba , en 1944. "Me dejaba llevar por
mis pasos...me detenìa delante de las pequeñas
ventanas enrejadas, delante de las puertas, como si en
cualquier momento esperara que se me revelara el gran
secreto por el cual fui enviado al mundo a
descifrarle. Como si esperara que se me abriera un
camino sin retorno. Porque , no tengo duda alguna, en
estas noches de luna llena y en estos lugares donde la
historia no se prohibiò a si misma ningun drama,
ningun crímen, plenitud ninguna, pueden sobrevenir las
adivinaciones que equivalen a una trasmutaciòn del ser
espiritual entero".
Y, sin embargo, allà en Córdoba, por la segunda vez en
su vida, Eliade tiene la sensaciòn de que "algo" se le
está enseñando, pero que no lo sabe entender, que "no
puede escaparse del laberinto de las formas ya
conocidas."
El lìmite de sus experiencias es, pues, la experiencia
de sus lìmites. Es el "todavìa no" de su destino y
quizàs el motivo por lo cual el amor que unío a Eliade
con España no acabò en matrimonio.